La primera sesión trata de los objetos domésticos de la casa y de la cocina y expresar la probabilidad con el futuro perfecto. Lo primero que me llamó la atención era la puntualidad de los alumnos y de la profesora, que es una cosa importante antes empezar de todo. En los primeros minutos los alumnos se inquietaban, pero con unas conversaciones se ralajaró el ambiente. La profesora saludó amablemente a los alumnos con sonrisas y al mismo tiempo con energías que contagiaban a toda la clase.
Antes de entrar en materia, la profesora explicó los objetivos principales de la sesión y les preguntó con palabras sencillas para invitarles que interactuara con ella. El tono de voz de la profesora era adecuado para que cada cual pudiera oir lo que decía.
Las explicaciones, en general, de los aspectos gramaticales son bien claras. En caso de mal comprensión, la docente repetía la explicación con un vocabulario básico y sencillo ejemplificando las situaciones relativas a la vida de los estudiantes. En cuanto a la explicación de léxico nuevo, como tiene un nivel umbral, entonces dependen mucho del diccionario chino-español, la profesora procuró que todo el mundo buscara las definiciones en español a través de diccionarios monoligües.
Después de la primera vista del léxico, la profesora explicó las palabras con imágenes de Internet, con lenguaje instrumental, con refranes y con locuciones. Se trata de una manera variada e dinámica para enseñar el léxico evitando el aburrimiento que traen los ejercicios y convertiéndoles al alumno el protagonista del aula.
Aunque era imposible subsanar las desigualdades del grupo, la profesora lo intentó y lo consiguió. La docente intentaba explicar primero las palabras elementales luego las intermedias. Como era un grupo numeroso, a veces no pudo atender a cada alumno sino captar la atención desde ella misma.
Los errores siempre aparecían en la clase. Sin embargo, la profesora no los decía directamente. Muchas veces los corregía con sus enunciados o preguntas interrogativas y otras veces dejaba a ayudar por otros compañeros. Hay miles maneras de tratar los errores y la profesora deberá ser flexible en todo instante. La pronunciación también era importante. Pero ya dejó de ser un error que se debía corregir por la profesora.
El agrupamiento estaba alternando durante la sesión. La profesora procuró que cambiaran de parejas, de pequños grupos. Cuando tenían que comentar el grupo, la profesora pasaba por la mesa observando la participación y resolviendo las dudas que surguieron.
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